Un inicio aristocrático
La Colonia Condesa debe su nombre a la condesa de Miravalle, quien en el siglo XIX poseía una hacienda en esta zona. Lo que hoy conocemos como calles, parques y avenidas, en ese entonces eran terrenos de haciendas y ranchos. Con el paso del tiempo, estos predios se fraccionaron y dieron origen a un barrio residencial que buscaba ser moderno, elegante y distinto a los del centro histórico.
Auge en los años 20 y 30
Durante las décadas de 1920 y 1930, Condesa se consolidó como una de las colonias más exclusivas de la capital. Sus calles anchas, diagonales y glorietas se diseñaron al estilo europeo, integrando arquitectura art déco y modernista, que aún hoy podemos admirar en fachadas emblemáticas. Fue hogar de familias de clase alta, artistas e intelectuales que buscaban un espacio cosmopolita dentro de la ciudad.
El corazón verde: sus parques
Un elemento que distingue a la Condesa son sus espacios verdes. El Parque México, inaugurado en 1927, y el Parque España, inaugurado en 1921, fueron diseñados como pulmones urbanos que aún hoy son punto de encuentro para vecinos, turistas, corredores y amantes de las mascotas. Estas áreas verdes marcaron el carácter relajado y comunitario que hasta la fecha conserva la colonia.
Transformaciones y multiculturalidad
A mediados del siglo XX, con el crecimiento de otras zonas de la ciudad, la Condesa perdió parte de su exclusividad. Sin embargo, a finales de los años 90 y principios de los 2000 vivió un renacimiento gracias a la llegada de artistas, estudiantes y comunidades extranjeras, particularmente argentinas y francesas. Esto la transformó en un epicentro cultural y gastronómico con cafés, galerías, bares y restaurantes que reflejan un ambiente diverso e inclusivo.
La Condesa hoy
Actualmente, la Colonia Condesa es uno de los barrios más vibrantes de la CDMX. Combina su herencia arquitectónica con un estilo de vida moderno, donde conviven oficinas creativas, coworkings, cafeterías, tiendas boutique, mercados y espacios culturales. Es también un referente turístico, considerado el “barrio hipster” de la ciudad, sin perder su esencia de comunidad y su valor histórico.
La historia de la Condesa es la de una colonia que ha sabido reinventarse: de hacienda aristocrática a zona exclusiva, de altibajos urbanos a convertirse en uno de los lugares más representativos de la vida cultural y social de la Ciudad de México.